Vuelvo con otra palabra olvidada o próxima a quedar
desvanecida en nuestro idioma cuando es relacionada con el libro.
Me refiero a reclamo, esa palabra o
silaba que figura en los libros antiguos a pie de página, en su margen derecho,
la misma que aparece primera en la página siguiente.
Servía para establecer el orden de los cuadernos u
hojas que se habían copiado o de las galeradas.
En
los códices, el reclamo tiene la función de evitar los errores al encuadernar
los cuadros o pliegos. (Dicc.
Bibliología, Martínez Sousa)
![]() |
| (reclamo c.1473 Epistolae- F. Philelphus) |
Utilizado por primera vez por el impresor veneciano Vindelinus de Spira en el último tercio del siglo XV (quizá en 1473).
Dejó de utilizarse en el siglo XVIII al generalizarse el sistema de paginación.
En la actualidad el reclamo es la nota del corrector para recordar donde
interrumpió su trabajo.
Finalizando el XVIII el reclamo aparece en todas las páginas,
aunque estas estuviesen numeradas, por lo que se ha creído que esa costumbre quedó
porque era utilizada como apoyo a la lectura por los lectores que leían
silabeando, y al llegar al reclamo dejaban suspendida su pronunciación entre
las dos páginas mientras pasaban la hoja, eso sí, ¡después de ensalivarse el
dedo!
![]() |
| del PARNASO ESPAÑOL, impreso 1768 por Joachin Ibarra |
Como ejemplo, si leemos el final de esta ilustración sonaría más o menos: ...es-con-ta-do, (que eee) el pre-mio...
Quizá no sea cierto aunque sí parece que también pudiera
tener esa utilidad. Al menos más
literaria e imaginativa sí que es.









